♦

1 de junio de 2017

Un día de verano dije

A veces no sé si «el dejá que fluya» es una filosofía, un auto convencimiento o una excusa elegante que usamos para justificar nuestra falta de coraje. ¿Será un poco de todo? ¿Será lo que deba ser? ¿O tenemos miedo de apostar todas las fichas? Tengo la ligera sospecha de que nos dejamos llevar por una voluptuosa corriente de conformismo. ¿Qué querés? ¿Por qué no lo haces? Si al final del día resalta el loco que «no tiene miedo» y se anima a saltar al vacío; ese insano (feliz) que se arriesga, aunque pierda una y otra vez. Calculo que vivir es un poco de eso. Y sin embargo, veo mucho «normal» esquivando la adrenalina de existir (me incluyo en ese mal vicio).
¿No será que de tanto «fluir» nos estamos deSencontrando?

No hay comentarios:

Publicar un comentario