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11 de octubre de 2013

11 de octubre, una fecha que no voy a dejar en el olvido. Sin embargo pienso. ¿Es la rutina la que me consume? ¿Es mí negación? ¿Es el profundo vacío que se vuelve costumbre? Una mala costumbre que me paralizó en el tiempo.

Estancada por cuenta propia, con intenciones de vivir por vivir. Respirar por inercia y no por motivaciones concretas. 

Sabía que lo había perdido todo. Porque “todo” a veces se reduce a una persona y las personas sólo están de paso.

Yo sé que a veces digo todo sin decir nada, que me enredo en mis propias palabras. Yo sé que soy complicada. Y es por eso que escribo, para no dejarte en el olvido truncado del habla.

Aprendí cosas que no debería haber aprendido, acepte responsabilidades que no debería haber aceptado y me hice cargo de todo lo que tuve al alcance de mis manos.
Sabía que mi vida no iba a ser la misma.
Con catorce años me golpeé e inconsciente me levante. Algunos años más tarde dude de esa decisión, me arrepentí muchas veces, pero me convencí de que era lo mejor. Hoy sigo dudando.

Una muerte tan segura de vencer que nos da toda una vida de ventaja. Sin embargo, ¿cuáles fueron las tuyas? No existió revancha ni segundas oportunidades.

Busqué cualquier excusa para no pensar y mantenerme ocupada. Busqué refugió en la rutina y en las responsabilidades. Pero la noche me abrazó con intenciones de hacerme reflexionar. Otra vela que no se sopla y otros tantos deseos que se acumulan en el cajón. La eternidad es ahora tu mejor amiga y mi peor enemiga; años que te abandonan y que recaen en mí.

Me tomo el atrevimiento de escribirte una vez más, con un nudo en la garganta.

Cuando empecé lo dudé, me pregunté de que servía, si realmente tenía un fin. Si era un descargue emocional, una necesidad, o un intento de conectarme con vos. Si lo evadía por testarudez, por dolor. Todo era una incertidumbre.

Siempre fui cabeza dura y lo reconozco. Pero el objetivo no es repetir las cosas que ya sé y que no tienen resolución, sino saludarte en este día especial, en tu día.
Si pudiera dar el último abrazo lo daría, si pudiera repetir mil veces eso que no dije también lo haría.
Te quiero, hasta el infinito y más allá, donde quieras que estés, siempre vas a tener una parte de mí. Un retazo de mí corazón es tuyo, para que lo cuides hasta que nos volvamos a encontrar. Feliz cumpleaños.

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